Por Stephanie Del Solar
Al hablar de intensidad moral,
debemos tener claro el hecho de que la toma de decisiones éticas se ve afectada
por la importancia relativa que tiene el tema para nosotros, y así, la
intensidad moral varía de acuerdo con algunos factores. El
primer factor que se relacionará con los monopolios y las ganancias de la
industria farmacéutica es el de “magnitud de las consecuencias”; que es la suma
esperada de los daños o beneficios para aquellos que reciben el impacto de
nuestras decisiones o acciones. Como
bien hemos podido apreciar, las personas que reciben el mayor impacto por parte
de las industrias farmacéuticas son aquellas con recursos limitados y que
carecen de poder adquisitivo para poder comprar las medicinas que necesitan
para curarse. Si bien es cierto, por una
cara de la moneda tenemos que todos los habitantes de un país tienen derecho a
la salud, y el Estado la obligación de brindarles todas las facilidades y
condiciones para que todos vivan lo más saludable posible; la contracara nos
muestra algo muy distinto que ilustra la realidad de hoy en día; y es que solo
las personas con dinero pueden comprar medicinas y realmente de alguna manera
acceder a este derecho.
Lo que ocurre acá es claro, las industrias farmacéuticas se enriquecen cada vez más, con tendencias al crecimiento y con mucha rentabilidad financiera; y generalmente los costos de producción de las medicinas que hacen no se reflejan en los precios de venta (que claramente son mucho más elevados) sino; que el precio se basa en lo máximo que un consumidor puede pagar en un determinado mercado. Es así como los mas desaventajados; las personas con bajos recursos; no saben si están pagando un precio justo o si simplemente están siendo víctimas de los precios impuestos por estos grandes laboratorios que solo buscan hacerse cada vez más ricos. El mayor impacto lo reciben estas personas que pertenecen a las clases sociales más bajas, dado que salen perdiendo de una situación injusta al estar su salud y vida en juego mientras que la industria farmacéutica goza de buena salud. Dado que en nuestro país, y al igual que muchos en la región como Bolivia y Ecuador; el porcentaje poblacional de personas con bajos recursos es significativo y por ende la suma esperada de los daños hacia ellos es bastante considerable; por lo que sentiremos que el tema tiene un alto grado de importancia e intensidad moral. En segundo lugar, analizaremos la variable de la concentración del efecto, donde los preocupamos por la medida en que las consecuencias de una acción se concentran en un pequeño grupo o están levemente distribuidas entre muchos. En el caso de los monopolios farmacéuticos; el porcentaje de personas con bajos recursos varía dependiendo el mercado donde se encuentre la corporación; ya que no es lo mismo hablar del porcentaje de pobreza poblacional de Suecia al de Bolivia. En el caso de Perú, es 27% el porcentaje poblacional que cuenta con recursos escasos y por ende en la mayoría de los casos no pueden acceder a este tipo de medicinas. En el mejor de los casos, acceden a los denominados “ genéricos” que son ofrecidos por los laboratorios pero tienen una gran fama de no ser efectivos. Es por eso que las consecuencias negativas de los altos precios de las medicinas ofrecidas por los grandes laboratorios, recae en nuestro país sobre un grupo bastante concentrado, por lo que las consecuencias nos parecen bastantes graves. Sin embargo, si hablamos de un país como Suecia donde el porcentaje de de pobreza poblacional oscila entre el 7%, podríamos decir que las consecuencias están distribuidas levemente en una pequeña parte de la población. En este caso, las consecuencias nos parecen menos graves.
Lo que ocurre acá es claro, las industrias farmacéuticas se enriquecen cada vez más, con tendencias al crecimiento y con mucha rentabilidad financiera; y generalmente los costos de producción de las medicinas que hacen no se reflejan en los precios de venta (que claramente son mucho más elevados) sino; que el precio se basa en lo máximo que un consumidor puede pagar en un determinado mercado. Es así como los mas desaventajados; las personas con bajos recursos; no saben si están pagando un precio justo o si simplemente están siendo víctimas de los precios impuestos por estos grandes laboratorios que solo buscan hacerse cada vez más ricos. El mayor impacto lo reciben estas personas que pertenecen a las clases sociales más bajas, dado que salen perdiendo de una situación injusta al estar su salud y vida en juego mientras que la industria farmacéutica goza de buena salud. Dado que en nuestro país, y al igual que muchos en la región como Bolivia y Ecuador; el porcentaje poblacional de personas con bajos recursos es significativo y por ende la suma esperada de los daños hacia ellos es bastante considerable; por lo que sentiremos que el tema tiene un alto grado de importancia e intensidad moral. En segundo lugar, analizaremos la variable de la concentración del efecto, donde los preocupamos por la medida en que las consecuencias de una acción se concentran en un pequeño grupo o están levemente distribuidas entre muchos. En el caso de los monopolios farmacéuticos; el porcentaje de personas con bajos recursos varía dependiendo el mercado donde se encuentre la corporación; ya que no es lo mismo hablar del porcentaje de pobreza poblacional de Suecia al de Bolivia. En el caso de Perú, es 27% el porcentaje poblacional que cuenta con recursos escasos y por ende en la mayoría de los casos no pueden acceder a este tipo de medicinas. En el mejor de los casos, acceden a los denominados “ genéricos” que son ofrecidos por los laboratorios pero tienen una gran fama de no ser efectivos. Es por eso que las consecuencias negativas de los altos precios de las medicinas ofrecidas por los grandes laboratorios, recae en nuestro país sobre un grupo bastante concentrado, por lo que las consecuencias nos parecen bastantes graves. Sin embargo, si hablamos de un país como Suecia donde el porcentaje de de pobreza poblacional oscila entre el 7%, podríamos decir que las consecuencias están distribuidas levemente en una pequeña parte de la población. En este caso, las consecuencias nos parecen menos graves.
Ahora, en cuanto a la doble
estándar moral, se puede observar que las industrias farmacéuticas aplican un
comportamiento ético hacia una parte de la población con mayores ingresos y que
si pueden acceder a sus medicinas y otro hacia los mas desaventajados
económicamente, donde las reglas de juego no son las mismas para todos.
Deberían serlo, porque todos tenemos el mismo derecho a la salud, pero este
tipo de industria claramente tiene incongruencias en su forma de hacer negocio,
ya que aclama que el servicio va dirigido a todos por “igual”; cuando no es
cierto. Dentro de las misiones y visiones de todas estas empresas, claramente
podemos observar que enuncian únicamente su preocupación por mejorar la calidad
de vida de las personas y el desarrollo constante e inversión en innovación de
productos; sin embargo siempre surge esta incongruencia en los países menos
desarrollados; donde las clases más bajas son las que están en constante
sufrimiento ante la escasez de medicinas efectivas debido a que el dinero no
les alcanza para adquirirlas.
Bibliografía
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